lun
ago
25
2008
Mis pequeños amigos voladores
Ahora que ya poco a poco vais sabiendo algo de mi, es hora de revelar algún detalle oculto sobre mi personalidad. Sé que lo que voy a decir a continuación a muchos de vosotros, los que más o menos me conocéis, os podrá resultar casi increible, pero, creedme, es cierto
Y es que, a pesar de la pinta de macho con la que se me identifica nada más verme, a pesar de mirar al peligro a la cara y reirme de él cada mañana, a pesar de ser la viva imagen de Chuk Norris... tengo que confesarlo, le tengo miedo a los bichos. Vamos, no a toda clase de bichos, sino simplemente a los que vuelan y pican (exceptuando, quizás, los mosquitos).
La verdad es que es una característica de mi forma de ser que en muchas ocasiones me hace quedar en ridículo, principalmente cuando corro en público delante de gente con la que tengo poca o nula confianza. Suele ser ese el momento en el que me pierden el respeto por completo y, por desgracia, es algo difícil de recuperar. Una fuerza superior se apodera de mi en esos momentos y, por más que intento concentrarme, me obliga a ridiculizarme inexorablemente. Si estoy en la playa, comiendo tranquilamente, y un bicho de estos me pide el bacadillo, no me tiene que insistir mucho, le doy el bocadillo y si es preciso hasta la cartera. Poco a poco trato de superarlo... pero tengo dudas sobre si alcanzaré mi meta.
Venga, y ahora no mintáis, seguro que alguno de vosotros también tiene algún miedo o alguna fobia... ¡¡confesad!!.
Etiquetas: fobia, insecto, yo mismo
§
